
14 de octubre de 2007
Hutus y tutsis: las raíces

10 de octubre de 2007
Tiempo europeo, tiempo africano
Fragmento de 'ÉBANO', de Ryszard Kapuscinski
El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. Según Newton, el tiempo es absoluto: "Absoluto, real y matemático, el tiempo transcurre por sí mismo y, gracias a su naturaleza, transcurre uniforme; y no en función de alguna cosa exteroir". El europeo se siente como su siervo, depende de él, es su súbdito. Para existir y funcionar, tiene que observar todas sus férreas e inexorables leyes, sus encorsetados principios y reglas. Tiene que respetar plazos, fechas, días y horas. Se muueve dentro de los engranajes del tiempo; no puede existir fuera de ellos. Y ellos le imponen su rigor, sus normas y exigencias. Entre el hombre y el tiempo se produce un conflicto insalvable, conflicto que siempre acaba con la derrota del hombre: el tiempo lo aniquila.
El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en un estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre.
Todo lo contrario de la manera de pensar europea.
Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: "¿Cuándo se celebrará la reunión?" La respuesta se conoce de antemano: "Cuando acuda la gente".
9 de octubre de 2007
El dentista mileurista
Garmor, en un café de París poco antes de visitar al dentista. / RENOIR (AFP)29 de julio de 2007
crónica andalusí
Arco de herradura en la fachada exterior de la mezquita de Córdoba. / J. G. B.
Lee ahora la introducción...
El cuaderno negro que acarician mis manos no es sólo la base manuscrita de esta crónica andalusí, sino su misma razón de ser. Dice la orgullosa publicidad de estas libretas de notas, las Moleskine, que antaño fueron utilizadas por personajes ilustres como Van Gogh, Picasso o Hemingway. La que ahora yo ojeo con una mezcla de desenfado y vergüenza –de mi puño salen grafías casi ininteligibles– debiera estar en manos de un genio de lo por venir: mi buen amigo Morgar. Tal era el destino de este humilde cuaderno, que costó poco menos de diez euros en una papelería del centro de Badalona: recorrer miles de kilómetros hasta las nalgas de Asia para que el poeta pratense reflejara, con su buen hacer, las gestas y las tropelías de la República a su paso por el río Mekong. Garmor se encargaría después de pregonar el saco de Thai cual rapsoda helénico.
Pero el cuaderno, enfundado aún en su plástico transparente, nunca llegó al continente más poblado de la tierra. Presa de una amarga desdicha, Garmor lo miró atentamente. Se dio cuenta entonces de que tenía una cita con la historia, y una deuda literaria con Morgar. Y se llevó la libreta consigo, como única y pendenciera acompañante de un apasionante viaje por Andalucía.
... y próximamente, el primer capítulo: Sevilla.
14 de enero de 2007
Griegos y cristianos frente al valor

ILUSTRACIONES: Arriba - 'La muerte de Sócrates', del pintor francés Jacques Louis David; Abajo - 'Martirio de San Sebastián', de Paolo Vasta13 de enero de 2007
Tu madre es una criada
ILUSTRACIÓN: 'La criada', del pintor holandés Vermeer de DelftAlbert Camus cuenta en El primer hombre, esa autobiografía narrada al modo de una novela, un suceso conmovedor. Gracias a la ayuda de su profesor, Camus consigue una beca para ir al instituto. Allí se encuentra con niños procedentes de otros medios sociales, y comienza a sentirse aislado, porque sólo su amigo Pierre viene del mismo barrio que él. En ese momento se tropieza con la vergüenza. Refiriéndose a Jacques, el protagonista y heterónimo de Camus, escribe: "En los impresos que nos habían dado, había que poner la profesión de los padres. Él había puesto 'ama de casa', mientras que Pierre había puesto 'empleado de Ccorreos'. Pierre le dice que ama de casa no es una profesión, sino el trabajo de una mujer que hace las tareas de la casa. "No -le responde Jacques-, mi madre trabaja en casas de otros, por ejemplo del mercero de enfrente. Entonces -dijo Pierre, después de dudar un poco- creo que es preciso poner 'criada' (domestique)". Esta idea no se le había ocurrido nunca a Jacques por la simple razón de que esa palabra, demasiado rara, no se había pronunciado nunca en su casa -por la razón también de que ninguno de ellos pensaba que ella trabajaba para otros, ella trabajaba, en primer lugar, para sus hijos. Jacques se puso a escribir la palabra, se detuvo y de golpe conoció la vergüenza y la vergüenza de haber tenido vergüenza.
Hasta ese momento, Albert Camus sólo había conocido la mirada y el juicio de los suyos, de su familia. Pero ahora había dsecubierto la mirada de los de fuera, el juicio social. Descubre al mismo tiempo la devaluación del trabajo de su madre, y el riesgo de menospreciarla por su trabajo. Teme descubrir la miseria de su corazón. El término "criada" atribuido a su madre le confiere repentinamente un estatus social que la sitúa muy bajo en la escala social. Y su propio hijo se ve obligado a anotarlo en un cuestionario oficial. La imagen de su madre desviviéndose por sus hijos había sido sustituida por la imagen de una pobre mujer que trabaja para otros por un salario de miseria. Su hijo se avergüenza de esa mujer, y se avergüenza de haber sentido esa vergüenza. "Jacques habría necesitado un corazón de una pureza heroica excepcional para no sufrir con el descubrimiento que acababa de hacer, de la misma manera que habría necesitado una humildad imposible para no recibir con rabia y vergüenza lo que la vergüenza le descubría sobre sí mismo. No tenía nada de esto, sino un orgullo duro y malo que le ayudó al menos en esta circunstancia, y le hizo escribir con una letra firme la palabra 'criada' en el formulario, que llevó con la cara alta al encargado, que no le prestó ninguna atención. A pesar de todo esto, Jacques no deseaba en absoluto cambiar de estado ni de familia, y su madre seguía siendo lo que más amaba en el mundo, aunque ahora la amaba desesperadamente".
JOSÉ ANTONIO MARINA en Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía
Els bojos pel vent cremen Galícia
Quasi la totalitat d’incendis que es van desencadenar aquells dies negres van ser provocats. És fàcil encendre la flama: només cal una mica de voluntat. I és difícil que et vegin fer-ho: els boscos de Galícia són densos, amb l’avantatge que la fusta de l’eucaliptus –que abasteix la important indústria paperera del territori– crema amb rapidesa. Se’n va especular molt sobre el mòbil i les suposades raons ocultes dels piròmans. Tot plegat, fou una conspiració immobiliària? Va ser una revenja de les brigades contractades pel PP i que van quedar sense feina sota el nou Govern autònom? I si va ser una estratègia dels propietaris minifundistes gallecs per modificar els usos del sòl? Diuen que el primer brot d’herba que creix després d’un incendi és un bon ferratge per als cavalls salvatges...
De tot això, res de res. No hi va haver cap “trama organitzada”. Almenys de moment. Les forces de seguretat només van poder detenir una colla de piròmans (una trentena) com a autors dels incendis. Són la punta de l’iceberg: els bojos gallecs tocats pel vent. El perfil és ben definit. Es tracta habitualment d’homes, de mitjana edat, que viuen a aldees perdudes, que no tenen un treball definit i, sobretot, que tenen problemes amb l’alcohol. La Galícia fosca, amb parròquies recòndites i graners de pedra (els hórreos) no és un mite: existeix. Si busquem una explicació de tall freuidià, diríem que aquests “homes del foc” gallecs van ser nens infeliços. Potser no eren els més despabilats del món i els pares van preferir tancar-los a casa. Sense accés al món exterior, a poc a poc es van ofegar al poble i, sense possibilitats de desfogar-se amb dones, van veure una única via de sortida: la beguda.
Clar que entre els arrestats per piròmans hi ha altres casos curiosos. Com una dona que va ser sorpresa, de nit i enmig del bosc, amb un velam a la mà i uns llumins. Va adduir que volia preparar un ritual per espantar les meigas. O una encantadora anciana que, després de quatre anys provocant desenes d’incendis, va esclatar a plorar quan la van detenir perquè no sabia qui tindria cura, a partir d’ara, de les seves ovelles i gallines. També es va donar el cas patològic d’esquizofrènia del bomber-piròman, més preocupat per atiar el foc que no pas per aturar-lo.
Amb tot, una vegada més, el tòpic s’ho val: Galícia és una terra de contrastos. I a pocs quilòmetres del món obscur de les aldees hi ha Santiago de Compostela, que també va estar assetjada pels focs una setmana. La ciutat té molt de medieval i de cristià, de Santiago y cierra España. Però és encantadora i preciosa. Al casc antic t’hi perds –literalment– però l’olfacte i la vista t’orienten a través d’un recorregut culinari de luxe. Marisc o carn, no massa cars. I per acompanyar un bon vi blanc: Ribeiro o Albariño, tant és. La gent és molt amable. Tant, que sovint confonen la bondat amb el servilisme en una actitud que ajuda a entendre millor el perquè del caciquisme. Ben guarida dels vents que capgiren la ment, Santiago és el cim d’una muntanya espectacular. Calcinada, però igualment espectacular: Galícia.
Aquest reportatge va ésser publicat a la revista ONADA DE CULTURES (per veure el contingut d'aquesta publicació, clica aquí).
12 de enero de 2007
Regreso a Segovia
La angustia como motor creativo
El poeta alemán Rainer Maria RilkeMiedo y esperanza
'Los fusilamientos de laMoncloa', obra de Francisco de Goya
